El Grexit a la vuelta de la esquina

Tsipras no pierde ocasión de hacer “amigos” en la Eurozona. La última ocurrencia: acusar a los gobiernos español y portugués de organizar un complot de fuerzas conservadoras europeas para “intentar derribar su gobierno”.

Un exabrupto, al estilo Maduro, para maquillar ante los suyos los escuálidos resultados obtenidos en su intento de conseguir del Eurogrupo un plazo de seis meses para elaborar un nuevo plan de restructuración de la deuda griega y una relajación sustancial de los compromisos de consolidación fiscal firmados por los anteriores gobiernos griegos.

Krugman, en su última columna en el New York Times, siempre fiel a sí mismo, que consiste en no entender nada de lo que pasa en Europa, se apunta a esa operación cosmética sobre los resultados de la negociación, con un argumento fantástico,

But the Greek government didn’t succumb to the bum’s rush, and that in itself is a kind of victory.

En castellano, el éxito del gobierno griego ha sido conseguir que no le echen a patadas del euro y eso es, en sí mismo, una especie de victoria (Krugman dixit). Menos mal.

¿Y ahora qué?

Las cosas en Grecia están mucho más complicadas de lo que dicen los medios de comunicación.

Parece que Tsipras se propone enviar inmediatamente al parlamento griego cinco proyectos de ley, uno de ellos, el de reapertura de la televisión griega. Si hace honor a los compromisos que acaba de firmar con el Eurogrupo, ninguno de esos proyectos debe tener un efecto fiscal negativo.

¿Va a hacerlo así? Habrá que esperar a ver cómo se desarrollan las cosas. Lo que parece claro es que va a tener a la troika -que ahora no se llama así sino las instituciones-, vigilando todos sus pasos, presta a cortar el grifo del dinero europeo al menor incumplimiento de esos compromisos.

Por otra parte, ya ha anunciado que no va solicitar un tercer rescate, el marco más idoneo para plantear la relajación de los objetivos de consolidación fiscal actuales.

¿Es una renuncia firme o se trata de una amenaza de no se sabe qué? ¿Si es firme se debe a su confianza en sacar adelante sin más ayudas a la economía griega o, simplemente, a su intención de tirar la toalla y solicitar la salida del euro?

La situación de la economía griega es muy difícil y la de Tsipras mucho más. ¿Va a reconocer Tsipras que no va a poder aplicar el programa de gobierno con el que se presentó a las elecciones? ¿Cuánto tiempo podrá mantenerse en el gobierno en esas condiciones?

Por ahora, parece que las encuestas le son favorables pero no pasará mucho tiempo para que la frustración inunde las calles griegas y las cañas actuales se tornen lanzas.

En este blog, ya nos hemos pronunciado a favor de una salida ordenada y pactada de Grecia del euro, acompañada de una condonación sustancial de la deuda griega en manos de los Estados europeos, porque no se trata, ni mucho menos, de dejar a su suerte al pueblo griego.

Hasta que Grecia no consiga poner en pie un sistema fiscal razonablemente eficiente, el euro es una auténtica losa para su economía.

La propuesta de Varoufakis de conseguir tiempo para poder construir ese sistema fiscal, es muy razonable pero muy difícil de poner en práctica en el marco de la necesaria disciplina presupuestaria y monetaria de la Eurozona.

El problema de la salida de Grecia del euro, que algunos se empeñan en presentar como una catástrofe, no debería plantear el menor problema a la Eurozona si las cosas se hacen medianamente bien.

El argumento de que ello supondría admitir la reversibilidad del euro es simplemente pueril. ¿De qué reversibilidad se habla? ¿De la reversibilidad del reconocimiento del euro por un país como moneda oficial? ¿Tendría algún efecto real en la economía europea que el euro pasara de ser la moneda oficial de 420 millones de europeos a 408 millones?

¿Tendrían España y el resto de los países europeos algún problema para asumir la condonación parcial de unos créditos que de momento no generan intereses y que vencen a tan largo plazo?

Mientras se mantenga la actual incertidumbre sobre la permanencia de Grecia en el euro, es inevitable que continúe la actual fuga de capitales de Grecia, una sangría que su gobierno no puede permitir.

Tsipras debe anunciar cuanto antes si va a mantener a Grecia en el euro, renunciando expresamente a la mayor parte del programa con el que se presentó a las últimas elecciones y asumiendo, en consecuencia, el enorme coste político político de esa renuncia, o si, por el contrario, decide optar por negociar con el Eurogrupo una salida ordenada y pactada del euro, de la Unión Económica y Monetaria, no de la Unión Europea, que son cosas distintas.

 

Etiquetas:, , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Gerardo Ortega

Gerardo Ortega ha sido Presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España (1982-1989), Presidente del Registro de Economistas Auditores (1982-1984) y Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1991-1999)

Comentarios (3)

  • Avatar

    Ignacio Pi Corrales

    |

    Grecia,a corto plazo,tendrá que ejecutar lo que Europa le ha pedido,que no es otra cosa que cumplir con los compromisos adquiridos durante los últimos años.
    4,5 millones de votantes griegos desencantados pueden suponer todavía una mayoría suficiente para intentar poner en marcha políticas sociales para los más necesitados,y es justo y necesario,pero dentro del marco supra soberano que supone ser miembro de la Unión Europeo.
    Yo sigo sin ver posibilidad alguna que Grecia abandone el €. (o se forzada a ello)

    Reply

  • Avatar

    pablo

    |

    Es tan facil prometer lo que sea con tal de ganar unas elecciones! Lo que está ocurriendo en Grecia ya lo anunciasteis aqui..punto por punto..enhorabuena por ello!

    Reply

  • Avatar

    Carlos67

    |

    La mejor opción para Grecia esta clara entonces, salir del euro. Podría España acabar siendo el próximo en salir de la Eurozona si Podemos llegara al Gobierno, o esto es adelantarnos demasiado?

    Reply

Deja un comentario