El impacto de la reforma laboral en el mercado de trabajo

Es imposible explicar la masiva destrucción de empleo que ha provocado la crisis en la economía española, sin tener en cuenta la rigidez y la dualidad del mercado de trabajo.

Rigidez que ha llevado a la ruina a centenares de miles de empresas que no han podido ajustar sus costes laborales a las caídas de sus ventas, y dualidad que ha hecho recaer la mayor parte del peso de la crisis sobre los trabajadores temporales que fueron los primeros en perder sus empleos, aunque más tarde hayan sido muchos los trabajadores con contratos indefinidos que también los han perdido al desaparecer las empresa en las que trabajaban.

Los objetivos de la reforma de la legislación laboral del año 2012 eran, según el Gobierno, flexibilizar el mercado de trabajo, reducir su dualidad y favorecer la recuperación del empleo en cuanto la economía comenzara a crecer.

¿Se han conseguido esos objetivos?

Para el Gobierno, se están empezando a conseguir. La recuperación del empleo en el último año es una evidencia indiscutible, que la oposición política no duda en minusvalorar con el argumento de que la mayor parte del empleo creado es precario y mal pagado, idea que los telepredicadores adictos al discurso catastrofista se encargan de repetir a diario.

¿Qué efectos ha tenido realmente la reforma laboral en esa recuperación del empleo?

El gráfico siguiente muestra la evolución trimestral de las tasas de variación interanuales desde el comienzo del año 2002 hasta el tercer trimestre del año 2014 de tres variables clave que explican: PIB a precios de mercado (en línea azul), PIB real, medido por el índice de volumen encadenado (en línea verde), y Media trimestral de afiliaciones en alta en la Seguridad Social (en línea roja).

 

Como puede observarse, las tasas de variación del PIB NOMINAL (línea azul) y del PIB REAL (línea verde) tienen un comportamiento prácticamente paralelo, hasta la mitad del año 2007  marcada en línea gruesa azul. A partir de esa fecha, ambas tasas comienzan a caer y a converger hasta llegar a encontrarse, arrastrando a la tasa de variación de las afiliaciones a la Seguridad Social (línea roja) que cae más que las tasas del PIB. 

El comportamiento de las tasas de variación del PIB REAL (línea verde) y de las afiliaciones medias a la Seguridad Social (línea roja), entre los años 2002 y 2007, es muy similar -el valor promedio de la elasticidad de las afiliaciones a la Seguridad Social respecto al PIB REAL es 0,9929, prácticamente 1-, excepto en el período comprendido entre el 2º semestre del año 2005 y el 3º del año 2006 (círculo granate grande), en el que las tasas de crecimiento de las afiliaciones a la Seguridad Social son superiores a las de PIB REAL, elevando la elasticidad promedio a 1,311. Es decir, en ese periodo, cada punto de crecimiento del PIB REAL incrementaba en 1,311 puntos porcentuales las afiliaciones a la Seguridad Social. 

No es cierto que la economía española necesitara crecer antes de la reforma laboral a tasas superiores a los dos puntos/dos puntos y medio para crear empleo. Solamente lo es si el crecimiento se refiere al PIB NOMINAL no al REAL.

El problema de la economía española no es, por tanto, su capacidad para crear empleo en la fase alcista del ciclo -durante muchos años España creó mucho más empleo que el resto de los países de la UE-, lo verdaderamente grave es su debilidad para mantenerlo en la fase bajista.

Como puede comprobarse en el gráfico, cuando la línea verde, la correspondiente al PIB REAL, cae, la línea roja, la que corresponde a las afiliaciones a la Seguridad Social, cae con mayor intensidad, por debajo de la línea verde. Entre el 4º trimestre del año 2008 y el primer trimestre del año 2010, en plena fase bajista, la elasticidad de las afiliaciones a la Seguridad Social respecto al PIB REAL llegó a 2,347. Por cada punto de caída del PIB REAL se destruían 2,347 puntos porcentuales de afiliaciones a la Seguridad Social. El resultado fue la pérdida de 1.152.667 afiliaciones a la Seguridad Social.

Este comportamiento de las afiliaciones a la Seguridad Social se ha mantenido en estos años así hasta que el PIB REAL ha vuelto a crecer. En los tres últimos trimestres (círculo granate pequeño), la línea roja ha vuelto a cruzar por encima de la línea verde, un hecho muy positivo que significa que las afiliaciones a la Seguridad Social han aumentado a tasas superiores a la del PIB REAL.

¿Tiene algo que ver la reforma laboral con ese hecho? La cuestión está por ver.

De momento, lo único claro es que el factor determinante de la creación de empleo ha sido la recuperación del crecimiento económico. 

Si la tasa de afiliación a la Seguridad Social se mantiene a lo largo del próximo año por encima de la tasa de crecimiento real de la economía, habrá que convenir que el balance final de la reforma laboral es claramente positivo para la economía española. La reducción de la precariedad del empleo y la mejora de los actuales niveles salariales, los dos problemas pendientes, vendrá de la mano de la consolidación del crecimiento de la actividad económica. 

Si las cosas no suceden así, es decir, si la tasa de afiliación a la Seguridad Social se mantiene al nivel de la tasa de crecimiento real de la economía, será necesario concluir que el único efecto de la reforma laboral ha sido acelerar el inevitable ajuste de los costes laborales en el ciclo bajista, que, en cualquier caso, se hubiera producido en un plazo más dilatado de tiempo, con unos costes económicos y sociales muy superiores.  

Y mientras tanto, ¿cuáles son las perspectivas sobre la creación de empleo para el año 2015?

Con un crecimiento real en el próximo año del orden del 2,5 %, la economía española podría crear entre 450.000 y 550.000 empleos, dependiendo del efecto final de la reforma laboral, que elevarían el número de afiliaciones a la Seguridad Social al finalizar el año 2015 a un nivel similar al que se encontró el Gobierno cuatro años antes. 

¿Puede decirse que han sido cuatro años perdidos? En absoluto, en estos cuatro años se ha conseguido dar la vuelta a la dinámica de la economía y del mercado de trabajo. Hace cuatro años, las cosas iban de mal en peor, ahora van a mejor.

 

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Gerardo Ortega

Gerardo Ortega ha sido Presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España (1982-1989), Presidente del Registro de Economistas Auditores (1982-1984) y Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1991-1999)

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