El panorama político tras las elecciones andaluzas

Los resultados de la primera de las cuatro citas electorales del año han dejado claro varias cosas: la primera, que Andalucía continúa siendo un feudo de la izquierda; la segunda, que Ciudadanos tiene todas las bazas en la mano para convertirse en una seria alternativa al PP; la tercera, que el populismo de Podemos y de IU está muy lejos de poder disputar a la socialdemocracia el liderazgo de la izquierda; y la cuarta, que la única utilidad de las encuestas demoscópicas es la de tratar de orientar el voto de los ciudadanos en la dirección más conveniente para quien las paga, porque su fiabilidad predictiva es similar a la de los horóscopos de la sección de pasatiempos de la prensa escrita.

El PP ha comenzado a pagar en las urnas su incapacidad para explicar a los ciudadanos las razones de las reformas económicas realizadas y para articular una respuesta política creíble a los casos de corrupción que le afectan, que están siendo hiperpublicitados por las dos cadenas privadas de televisión que, a cambio de unas migajas para ayudar a sostener la cada vez más invisible TVE, están haciendo su particular agosto con la explotación en régimen de duopolio del suculento mercado de la publicidad televisiva: 1.703 millones de euros en el año 2013, repartidos a partes casi iguales entre Mediaset (la Cuatro y Tele5): 745 millones de euros y Atresmedia (Antena 3 y la Sexta): 725 millones de euros.

El principal responsable de la debacle del PP en Andalucía -un millón menos de votos desde las últimas elecciones generales- es evidentemente Rajoy, pero hay muchos más. Entre ellos destacan por méritos propios dos personas.

La primera, Cristóbal Montoro, responsable del aplazamiento “sine die” de la reforma del sistema de financiación autonómica que debe poner fin a los agravios comparativos que produce el sistema actual, diseñado a la carta por el gobierno Zapatero para beneficiar a Cataluña y Andalucia, y de las espectaculares subidas de impuestos que han puesto en pie de guerra a una parte muy importante del electorado del PP contra el Gobierno.

La cuestión no es tanto la oportunidad de la reforma de la financiación autonómica en plena crisis o si eran inevitables o no esas subidas de impuestos -que probablemente lo fueran dada la desastrosa situación de las finanzas públicas heredada del anterior gobierno- como la incapacidad del Ministro para explicarlas.

En el año 1959, en pleno franquismo, el entonces ministro de Comercio, Alberto Ullastres, salió a explicar a la opinión pública, a través de la entonces incipiente televisión pública, las medidas previstas en el Plan de Estabilización impuesto por el Banco Mundial para prestar a España la ayuda financiera necesaria para salir de la crítica situación económica a la que le habían llevado el aislamiento político y el modelo autárquico de los Suances, Gual Villalbí y demás lumbreras del régimen, un rescate en toda regla auspiciado por la Administración Eisenhower.

Casi 20 años más tarde, Enrique Fuentes Quintana, en la España todavía preconstitucional, explicó en la televisión pública la imperiosa necesidad de las reformas incluidas en los llamados Pactos de la Moncloa.

 

 

La segunda, Soraya Sáez de Santamaría, la pizpireta y simpática vicetodo, responsable de la política informativa del Gobierno, un desastre sin paliativos, que con una miopía y una candidez política increíble se ha dedicado a proteger los intereses económicos del duopolio televisivo, manteniendo a TVE fuera del mercado publicitario, una decisión del gobierno Zapatero que ha resultado enormemente rentable para el susodicho duopolio, no hay más que ver sus cuentas anuales. Y ahora, cuando parece inminente la sentencia del Tribunal Supremo que, previsiblemente, anulará por defectos de forma la adjudicación a ambas cadenas de ocho canales por el gobierno Zapatero, impulsando la aprobación de un decreto para anular los efectos de la sentencia y salvar los intereses del duopolio, a cambio de una tregua en las “tertulias televisivas” durante este año electoral. Un “pacto” tan indigno como ineficaz porque las críticas al gobierno y al PP van continuar con la misma acidez o mayor si cabe que antes en esas cadenas. Y si no, al tiempo.

El problema de Rajoy es que ha llenado el gobierno de altos funcionarios: abogados del Estado, economistas del Estado, inspectores de Hacienda, Catedráticos de Universidad, carentes de la envergadura política y, sobre todo, de la empatía imprescindible para explicar -y convencer- a los 10/11 millones de votantes que constituyen el centro derecha español de las políticas que hacen. Y así le va al PP.

Con todo, lo más probable es que el PP vuelva a ser la fuerza política más votada en las próximas elecciones generales, si la economía y, sobre todo, el empleo siguen recuperándose a la velocidad actual, y que pueda formar gobierno con el apoyo de Ciudadanos, un partido de centro derecha de corte regeracionista.

Sin embargo, no cabe descartar la posibilidad de que los resultados de las elecciones generales permitan forjar una alianza entre Ciudadanos y el PSOE para apartarle del gobierno.

Sería una alternativa que no perjudicaría la recuperación de la economía española, si Luis Garicano es designado al frente de la vicepresidencia económica del gobierno resultante, no así si tal responsabilidad recae en Manuel de la Rocha Vázquez, el actual secretario de Economía del PSOE, un joven, y por ahora muy inmaduro, economista.

¿Y Podemos? Si las cosas se desarrollan normalmente todo apunta a que va a ir diluyéndose lentamente.

A las primeras de cambio, ha quedado muy claro que las consultas a las bases que han encandilado a mucha gente que se ha apuntado a los famosos círculos, no va a formar parte de su acción política real. Si a ello se añade el sombrío panorama que se cierne sobre sus referentes: Maduro y Tsipras, que les está obligando a realizar a un ejercicio de travestismo político sin precedentes, para intentar presentarse ante el electorado como centristas de toda la vida -socialdemócratas que no saben que lo son (Zapatero dixit)-, y a abandonar, al menos en el papel, sus reivindicaciones más radicales, las que les auparon al estrellato televisivo y a los primeros lugares en las encuestas demoscópicas, la cosa no parece que tenga mucho futuro porque el electorado español es mucho más maduro de lo que piensan la colección de penenes que dirige Podemos.

Podemos está en una encrucijada muy complicada, víctima de su propia demagogia. Si en Andalucía apoya la investidura de Susana Díaz, sin fuertes contrapartidas, malo, porque sus votantes procedentes del PSOE, IU y la abstención no lo van a entender y mucho menos si no les consultan. Y si no la apoya, peor, porque quedaría como una fuerza irrelevante, lo último que desea ver Pablo Iglesias.

Para el PSOE el apoyo de Podemos en Andalucía puede ser letal, a no ser que sea sin contrapartidas, a coste cero, que es lo que va a tratar de conseguir Susana Díaz. Un acuerdo con contrapartidas importantes despertaría el fantasma de un frente popular, tal como sucedió en las elecciones del año 2000 que el PSOE perdió  estrepitosamente.

 

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Gerardo Ortega

Gerardo Ortega ha sido Presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España (1982-1989), Presidente del Registro de Economistas Auditores (1982-1984) y Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1991-1999)

Comentarios (3)

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    Carlos67

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    Bueno, vuelvo a discrepar, no en lo de la brillante exposición de Fuentes Quintana, que lo es, si no en que además de simpático, creo que Montoro dio una buena explicación de la reforma fiscal, a pesar de que por la falta de tiempo e ineptitud de los periodistas que le entrevistaron se dejo bastantes cosas en el tintero. Pero es mi opinión :)). Un saludo

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    Carlos67

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    De acuerdo con lo de Soraya, discrepo con Montoro, creo que el problema no es que en el PP no se sepan explicar y/o conectar con el electorado…creo que simplemente, no se preocupan por ello, y es en eso en lo que se confunden.
    Montoro resultó ser un personaje cercano y hasta simpático cuando aceptó la invitación de uno de los programas de Mediaset, el problema es que lo hizo tarde, y que seguramente algo así no se volverá a repetir. Un saludo

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      Claves Económicas (a)

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      La cuestión no es que el Ministro de Hacienda sea más o menos cercano y simpático sino que explique adecuadamente lo que hace y las razones por las que lo hace. El video incluido en el post corresponde a una intervención en TVE de Fuentes Quintana, vicepresidente del gobierno Suarez, en unos momentos de crisis tan aguda o más para España que la que estamos dejando atrás. La intervención de Montoro en Mediaset a la que se refiere en su comentario no tiene nada que ver con la de Fuentes Quintana, que ha quedado en la historia como la lección magistral de un economista con mayúsculas. A su lado Montoro, catedrático también de Hacienda Pública, no pasa de ser un alumno aventajado y la verdad es que no demasiado.

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