El riesgo Podemos (II)

Algunos bancos de inversión importantes y una de las agencias de calificación más reputadas del mundo, han advertido a sus clientes de las consecuencias de que Podemos pudiera llegar a gobernar en España solo o en coalición con otras fuerzas de izquierda.

¿Puede llegar a gobernar Podemos? Si se descarta, por improbable, la posibilidad de que pueda conseguir una mayoría parlamentaria absoluta en las próximas elecciones generales, la respuesta es no, aunque consiga una representación parlamentaria superior a las del PP y PSOE, lo que es mucho suponer.

Hasta ahora se ha insistido mucho en la imposibilidad de financiar sus disparatadas propuestas económicas pero muy poco en las consecuencias que tendrían sobre las finanzas públicas y el empleo en muy poco tiempo, en cuestión de pocas semanas.

Si mañana se celebraran las elecciones generales y Podemos se alzara con una representación parlamentaria suficiente para poder gobernar en coalición con el PSOE, la primera consecuencia de esa posibilidad -que se produciría en la subasta de deuda inmediatamente posterior a las elecciones-, sería la desaparición de la demanda de deuda. ¿Quién va a comprar una deuda que no se sabe si va a ser repudiada por el futuro gobierno?

Las consecuencias inmediatas de la desaparición de la demanda de deuda sería la escalada progresiva de la prima de riesgo que en muy pocas semanas llegaría a alcanzar e incluso a superar los niveles de la primavera de 2012, cuando España estuvo al borde del rescate.

Hasta que no se constituyera el nuevo gobierno, el Estado tendría que seguir atendiendo el servicio de la deuda emitida, para no caer en un default de consecuencias catastróficas para la sociedad española. Con unos vencimientos en el año 2016 del orden de los 150.000/160.000 millones de euros, el importe de los fondos necesarios para atender los vencimientos de los cuatro/cinco meses que pudiera tardar en formarse un gobierno de coalición PSOE-Podemos, estaría en torno a los 56.000/60.000 millones de euros, cifra a la que habría que añadir las necesidades de financiación del déficit público en ese mismo periodo, que pueden estimarse en unos 14.000 millones adicionales.

En total, 70.000/74.000 millones de euros, antes de la formación del nuevo gobierno.

¿Pueden las arcas públicas soportar una sangría semejante?

Evidentemente no. Estas son las consecuencias de los atolondrados anuncios de reestructuración de la deuda, tras una auditoría de su legitimidad que no se sabe en que consistiría, y de modificación del art. 135 de la CE que ahora garantiza la estabilidad presupuestaria de las Administraciones Públicas, no la primacía del pago de la deuda sobre los gastos sociales como se dice en las tertulias televisivas más activas en el agitprop contra el Gobierno.

La modificación del art. 135 de la CE podría ofrecer réditos políticos a sus promotores pero no los recursos necesarios para financiar el déficit público. Es imposible que el Estado se endeude si no hay nadie dispuesto a prestarle.

A los problemas financieros, hay que añadir los derivados del aumento del paro que se produciría en esos cuatro/cinco meses, porque sería muy difícil que los empresarios renovaran los contratos de trabajo temporales y realizaran nuevas contrataciones, hasta conocer la modificación de la legislación laboral, en la que coinciden PSOE y Podemos. El número de parados podría aumentar a razón de 80.000/100.000 trabajadores al mes. En cuatro/cinco meses, unos 400.000.

No son previsiones catastrofistas, son simplemente realistas, que en cuanto comenzaran a materializarse, obligarían al PSOE a abortar cualquier negociación con Podemos, a no ser que estuviera dispuesto a suicidarse políticamente. Podría intentar gobernar en solitario, con apoyos parlamentarios puntuales de Podemos, pero es una posibilidad harto improbable porque sería vista por las bases de Podemos como una traición de sus dirigentes que acabaría con esta formación política.

Es evidente que el único gobierno capaz de mantener la confianza en la economía española sería el constituido por una coalición PSOE-PP, que tendrían que superar las muchas diferencias ideológicas que les separan pero que podría presentarse ante la opinión pública como un gobierno de salvación nacional, que contaría con el apoyo de una parte muy mayoritaria de la ciudadanía.

¿Podría sobrevivir Podemos a cuatro años de oposición por muy radical que fuera?

Difícilmente, si la recuperación de la economía y del empleo se consolida en niveles que la mayoría de la ciudadanía perciba como razonables y cierra la ventana de oportunidad abierta por la crisis.

Podemos tiene un dilema endiablado. Si modera sus propuestas más radicales pierde la imagen que le ha hecho prosperar, la de ser el único partido capaz de poner todo patas arriba. Si no las modera, se enfrenta a un muro imposible de traspasar, más o menos lo que le pasó al partido comunista italiano. La demagogia siempre termina por pasar factura.

El PSOE y el PP podrían gobernar juntos durante tres años, más o menos, el tiempo necesario para consolidar la recuperación económica y convocar unas nuevas elecciones a las que concurrirían con sus propios programas políticos y económicos.

El corolario de todo lo dicho hasta aquí es que el riesgo Podemos para la economía española es, hoy por hoy, mucho menor que el que podría deducirse de su omnipresencia en los medios de comunicación y, de forma muy especial, en las acaloradas tertulias políticas de las televisiones privadas, y de las alucinantes encuestas demoscópicas que les pronostican unos resultados fantásticos en Cataluña y en Navarra, a pesar de no tener ni candidatos ni programa.
Imagen | Wikipedia

Etiquetas:, , , , , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Gerardo Ortega

Gerardo Ortega ha sido Presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España (1982-1989), Presidente del Registro de Economistas Auditores (1982-1984) y Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1991-1999)

Deja un comentario