El riesgo del independentismo catalán (I)

El desafío al Estado protagonizado por el presidente de la Generalitat el 9N al asumir públicamente la responsabilidad de la organización de la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional, ha tenido cumplida respuesta con la querella presentada por la Fiscalía General del Estado, que ha levantado ampollas en el mundillo nacionalista y en los defensores del dialogo sin límites con los independentistas catalanes

¿Marca la querella un antes y un después en la inacción política del gobierno central ante el proceso secesionista que se está desarrollando en Cataluña? Ya veremos.

La consulta del 9N parece que ha quebrado la “entente” entre CDC y ER que ha dado alas al proceso soberanista en los últimos tres años. Si se confirma esa ruptura, el proceso habrá quedado seriamente dañado. Por ahora, lo único cierto es que el presidente Más se ha limitado a anunciar que condiciona la convocatoria de unas elecciones “plebiscitarias” a la formación de una candidatura unitaria, de país como les gusta decir a los convergentes, que se presente con un programa centrado en la construcción de un estado catalán independiente en un plazo de 18 meses, tras las negociaciones necesarias con España, la UE y la Comunidad Internacional para asegurar su reconocimiento y viabilidad.

Es una propuesta muy complicada si se lee la letra pequeña, que puede interpretarse en clave triunfalista, como una hoja de ruta para transitar el último tramo hacia la independencia, que es la que previsiblemente harán los medios nacionalistas, o, en una clave mucho más realista, como un reconocimiento de las dificultades para alcanzar esa independencia.

El balance de tres años de diadas masivas y de la también masiva consulta del 9N no puede ser más desalentador para los independentistas.

La Generalitat no ha conseguido internacionalizar el conflicto. El eco de la consulta del 9N en la prensa internacional ha sido muy escaso y poco significativo.

Los líderes europeos han dejado claro que no están por la labor de amparar procesos secesionistas en los Estados miembros de la UE.

España ha reforzado considerablemente su posición internacional, con su presencia en el Consejo de Seguridad y en el G20.

La consulta del 9 N ha demostrado que una declaración de independencia no pactada con el Estado español fracturaría gravemente la sociedad catalana. Los independentistas son muchos (1,8 millones), pero menos de la mitad de los que no se han sentido concernidos por la consulta (4,4 millones sobre 6,2 millones de residentes en Cataluña mayores de 16 años), a pesar de la enorme presión de los medios nacionalistas, y, lo que es más importante, no han aumentado desde las últimas elecciones autonómicas. La suma de los votos conseguidos por CiU, ERC, CUP y del 50 % de los de ICV-EUIA fue de 1,9 millones con un censo de 5,2 millones de votantes. El 9N, el número de votos SI-SI fue de 1,8 millones sobre 6,2 millones de posibles votantes.

Y, a todo lo anterior, hay que añadir la presión del gobierno central que dispone de la amplia panoplia de instrumentos previstos en el Constitución para garantizar la integridad territorial del Estado, que van desde la intervención de las competencias de cualquier Comunidad Autónoma (art.155) hasta la declaración de los estados de  excepción y de sitio (art. 116).

La suma de todo lo dicho hasta aquí, dibuja un horizonte político muy complicado para el Sr. Mas, que sugiere que el objetivo fundamental de su propuesta es embridar el tigre en el que lleva tres años cabalgando y asegurarse el control del proceso secesionista.
Imagen | Wikipedia

Etiquetas:, , , , , , , , , , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Gerardo Ortega

Gerardo Ortega ha sido Presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España (1982-1989), Presidente del Registro de Economistas Auditores (1982-1984) y Decano del Colegio de Economistas de Madrid (1991-1999)

Deja un comentario